Mi confrontación con la docencia.
Después de haber leído detenidamente “La aventura de ser maestro”, afirmo que estoy en comunión con el autor. Al ingresar al CBTIS 3 por el año de 1982, sin ninguna experiencia docente, me voy formando como profesor por ensayo y error. Si, es cierto, y no me di cuenta pero así es. Tenía en ese entonces al igual que hoy, mucha disposición para aprender. Ahora reconozco que no contaba con el conocimiento pedagógico, pero trataba de subsanar esa deficiencia al tratar de imitar, lo que había visto en mis profesores del CECyT y del Politécnico, imitaba lo que creía bueno y desechaba lo “malo”, según mi criterio y rol de alumno.
En algunos momentos si era divertido el ser docente y lo disfrutaba, pero también me preocupe y me preocupo por los que no aprenden. Trabajar sin más metodología que el creer ver buenos resultados a la hora de preguntar en los exámenes, observar una práctica resuelta satisfactoriamente o lograr las mediciones que se debían obtener, era lo primordial. Sentirse importante porque los jóvenes querían y aprendían y el respeto que me brindaban, si me hacía sentir orgulloso. También he comprobado a lo largo de los años, que sí es importantísimo el contenido científico, pero también el como se imparte y como se forma o deforma a los jóvenes.
Frecuentemente inicio mis semestres indicando que aprenderemos y para que nos va a servir, siempre con la idea de la motivación. Pero sin analizar, observar o preguntar al alumno cual es su interés, que desearían saber, o que conocimientos deberían descubrir. Ahora reconozco que si he minimizado en muchas ocasiones al alumno descuidado, al faltista o al irresponsable y crear un atmósfera de riesgo, con ellos.
Afirmo que me he ganado el derecho a hacerme oír, al tratar de ser humano, de contar con amplios y variados conocimientos científicos en el área de la electrónica, la informática y en la información de los procesos académicos administrativos que poseo.
Pero dentro de todos los inconvenientes, todavía me mueve el trabajar, el querer hacer las cosas, como estudiar, como obtener la satisfacción del bien cumplido, como una permanente participación a los cursos de educación y hoy a los cambios en la reforma del bachillerato.
Agradecer al Todopoderoso, creador o como queramos llamarle, el hecho de contar con este excelente trabajo que me ha permitido crecer como ser humano, como ciudadano y como padre de familia. Mi hijo mayor egresó de este CBTIS y el segundo esta en tercer semestre de electrónica, ello me compromete aún más y me permite estar a la expectativa de los esfuerzos y trabajos de mis compañeros, así como de sus errores y frustraciones. Promover o propiciar un mejor ambiente de trabajo y tratar de comprometerlos en su quehacer docente, así como yo lo estoy haciendo.
Gracias y espero sus comentarios.
Después de haber leído detenidamente “La aventura de ser maestro”, afirmo que estoy en comunión con el autor. Al ingresar al CBTIS 3 por el año de 1982, sin ninguna experiencia docente, me voy formando como profesor por ensayo y error. Si, es cierto, y no me di cuenta pero así es. Tenía en ese entonces al igual que hoy, mucha disposición para aprender. Ahora reconozco que no contaba con el conocimiento pedagógico, pero trataba de subsanar esa deficiencia al tratar de imitar, lo que había visto en mis profesores del CECyT y del Politécnico, imitaba lo que creía bueno y desechaba lo “malo”, según mi criterio y rol de alumno.
En algunos momentos si era divertido el ser docente y lo disfrutaba, pero también me preocupe y me preocupo por los que no aprenden. Trabajar sin más metodología que el creer ver buenos resultados a la hora de preguntar en los exámenes, observar una práctica resuelta satisfactoriamente o lograr las mediciones que se debían obtener, era lo primordial. Sentirse importante porque los jóvenes querían y aprendían y el respeto que me brindaban, si me hacía sentir orgulloso. También he comprobado a lo largo de los años, que sí es importantísimo el contenido científico, pero también el como se imparte y como se forma o deforma a los jóvenes.
Frecuentemente inicio mis semestres indicando que aprenderemos y para que nos va a servir, siempre con la idea de la motivación. Pero sin analizar, observar o preguntar al alumno cual es su interés, que desearían saber, o que conocimientos deberían descubrir. Ahora reconozco que si he minimizado en muchas ocasiones al alumno descuidado, al faltista o al irresponsable y crear un atmósfera de riesgo, con ellos.
Afirmo que me he ganado el derecho a hacerme oír, al tratar de ser humano, de contar con amplios y variados conocimientos científicos en el área de la electrónica, la informática y en la información de los procesos académicos administrativos que poseo.
Pero dentro de todos los inconvenientes, todavía me mueve el trabajar, el querer hacer las cosas, como estudiar, como obtener la satisfacción del bien cumplido, como una permanente participación a los cursos de educación y hoy a los cambios en la reforma del bachillerato.
Agradecer al Todopoderoso, creador o como queramos llamarle, el hecho de contar con este excelente trabajo que me ha permitido crecer como ser humano, como ciudadano y como padre de familia. Mi hijo mayor egresó de este CBTIS y el segundo esta en tercer semestre de electrónica, ello me compromete aún más y me permite estar a la expectativa de los esfuerzos y trabajos de mis compañeros, así como de sus errores y frustraciones. Promover o propiciar un mejor ambiente de trabajo y tratar de comprometerlos en su quehacer docente, así como yo lo estoy haciendo.
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